Venezuelans were
tricked by a fascist plot into voting for the opposition in the December 6,
2015 legislative elections. This, according to an opinion
article by Hernán Mena Cifuentes published by the Agencia Venezolana de Noticias, explains the recent counter-revolutionary
electoral behavior of the people.
Mena Cifuentes summarizes
the chavista argument of the people
suffering by a media induced mass delusion: “hypnotized and confused by the
most brutal plot,” and thus “abandoning the most luminous avenue constructed by
Socialism, and following the dark an thorny path of fascism, which will throw
the people, if it does not awake up soon from this imposed lethargic hypnosis,
into the abyss of submission and domination suffered in the past (la Cuarta República.)”
El pueblo venezolano cayó en la trampa
tendida por el fascismo
Hipnotizado y confundido por la más brutal de las conjuras de que haya sido
víctima en toda su historia, la mayoría del pueblo venezolano abandonó el
domingo las iluminadas alamedas construidas por el Socialismo para seguir por
los atajos oscuros y escabrosos del fascismo, que lo arrojará, de no despertar
a tiempo, del hipnótico letargo impuesto, a los abismos de sumisión y
dominación que vivió durante la Cuarta República.
La victoria fascista en las elecciones parlamentarias, “no fue un triunfo
de la oposición, sino una victoria de la contrarrevolución”, afirmó el
Presidente Nicolás Maduro tras reconocer los resultados de los comicios, con la
gallardía etica y moral que jamás tuvieron los enemigos de la Revolución
Bolivariana para admitir las 18 victorias alcanzadas por el Chavismo en poco
más de 16 años.
El triunfo fascista solo fue posible gracias al golpe de Estado continuado,
acompañado de una implacable guerra psicológica, mediática, económica,
financiera, política y diplomática desatada por EEUU, el imperio más poderos de
la historia contra un proceso inédito y pacífico, magna obra de Chávez, que fue
ejemplo para que otros países de la Patria Grande siguieran el mismo camino.
Pero, viendo cómo escapaban de sus garras aquellas naciones a las que
había sojuzgado y saqueado sus ingentes recursos naturales durante un siglo,
EEUU, desencadenó esa conspiración, utilizando como peones a una caterva de
apátridas que por una tajada del botín robado se prestan para traicionar la
libertad que tanto sudor, lágrimas y sangre ha costado al pueblo hijo de
Bolívar.
En complicidad con la oligarquía, políticos, prensa mercenaria, presidentes, ex
presidentes y parlamentarios europeos y latinoamericanos, el Imperio, volcó
todo su odio e ira contra Venezuela continuando con su obra predadora, lo que
El Libertador pronosticó hace 186 años: “EEUU parecen destinados por la
Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad.”
En el marco de esa aventura belicista desplegada contra Venezuela, el Imperio
aplica el mismo guión, la misma y repetida agenda desestabilizadora que adopta
contra aquellos países y sus gobernantes negados a convertirse en sus vasallos,
ya sea enviando a sus marines a invadirlos o imponiendo sanguinarias dictaduras
y sumisas y obedientes pseudo democracias.
Lo hizo en Argentina, Chile, El Salvador, Haití, República Dominicana, El
Guatemala, El Salvador, Brasil, Bolivia y en otros países como las patrias de
Martí, Sandino y Bolívar, hasta que en 1959 Fidel con la Revolución cubana dio
el primer grito libertario, seguido en 1979 por el de Daniel Ortega con la
Revolución Sandinista y el lanzado por Chávez con su victoria electoral
en 1998, punto de partida de la Revolución Bolivariana.
Fue esa gesta liderada por el comandante la que abrió nuevos caminos a
otros gobernantes progresistas y revolucionarios que siguiendo su ejemplo
reconquistaron la dignidad y soberanía perdidas sus pueblos y se sumaran a la
marcha de libertades que avanzó por la Patria Grande donde, bajo la inspiración
de Chávez renació el sueño integrador de Bolívar.
Pero el Imperio no estaba dispuesto a tolerar semejante amenaza a sus sueños de
conquista planetaria, aquella “piedra en el zapato” que era Chávez, que
lo desalojó de su feudo, liberando junto con sus hermanos mandatarios, a
los pueblos que sojuzgó durante décadas y robó sus ingentes recursos naturales,
base del progreso y desarrolló que alcanzó gracias a ese monumental saqueo.
Para impedirlo, los “think tanks” imperiales recomendaron destruir la
Revolución Bolivariana, responsable de esa situación que amenaza su mundial
hegemonía y fue así como comenzó la más brutal, salvaje e implacable
conjura desencadenada contra la Revolución Bolivariana, solo comparable a la
desatada contra sus hermanas, la Revolución Cubana y nicaragüense
Un sabotaje petrolero que paralizó al país y robó la Navidad a los niños
venezolanos; un boicot terrestre, marítimo y aéreo; el fugaz derrocamiento de
Chávez por un golpe de Estado; invasión e infiltración de paramilitares,
acciones golpistas como La Salida con sus guarimbas y barricadas, que
segó las vidas de 43 personas, fueron algunos de los actos desestabilizadores
con que se pretendió destruir el inédito y pacífico proyecto revolucionario.
Y como fracasó toda la violencia, destrucción y muerte que generaron
durante más de 3 lustros, los agentes del Imperio, por instrucciones de su amo
montaron la trampa desestabilizadora de la guerra económica que habría de dar
por fin sus podridos frutos, y colocándose la máscara de la
legalidad, participaron en los comicios del domingo en los que vencieron.
Ha sido una batalla más de la guerra que Washington encargó a sus lacayos
del eje Miami-Bogotá-Madrid-Caracas, que llenos los bolsillos con los miles de
millones de dólares que les ha dado, desataron una ofensiva de
acaparamiento, desabastecimiento, ataque a la moneda, contrabando de
extracción, infiltración de mercenarios que sembró el caos en la economía
venezolana.
Largas e interminables “colas” frente a las gasolineras para llevar el
combustible a Colombia, y frente a los supermercados, donde
escasean los alimentos de la cesta básica y cuanto producto se coloca en
los estantes, ya que desaparecen apenas llegan, adquiridos por hordas de
“bachaqueros” que se los llevan al país vecino donde los revenden
obteniendo grandes ganancias.
De nada sirvieron las acciones del gobierno revolucionario para reducir la
escasez provocada por el saqueo y el descomunal aumento de los precios,
como los significativos aumentos salariales, los subsidios a los
productos de primera necesidad y otras medidas, pues la guerra económica ha
sido tan implacable que afectó la confianza y credibilidad del pueblo, que cayó
en la trampa que tendió el fascismo.
Apenas transcurrido las primeras horas de su “circunstancial victoria”,
anuncian el desmantelamiento de todo el andamiaje jurídico, político y social
levantado por la Revolución Bolivariana, derogar la Ley del Trabajo, de Precios
justos, destituir al presidente, a ministros, despedir trabajadores y entregar
de nuevo el petróleo, incluyendo la Faja Petrolífera del Orinoco a la voracidad
de las transnacionales de EEUU, su amo.
Y no fueron más allá en sus demoníacas pretensiones, apenas se hicieron del
poder, como ha sido su costumbre, de lanzar a las calles sus hordas de
violentos para descargar contra los dirigentes revolucionarios y el pueblo todo
el odio y la ira que alimenta su miseria humana, porque están conscientes de
que no pueden hacerlo, porque hay una barrera impenetrable que se lo impide.
Es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que ha resistido desde hace años,
imperturbable y firme, desde sus máximos jefes comandantes generales, demás
oficiales y hasta el último soldado, todos los intentos de traición a su misión
histórica de resguardar los valores de lealtad y libertad que han jurado
defender como herederos legítimos del espiritu libertario que les
imprimio Bolívar.
Un Ejército Forjador de Libertades, dispuesto a enfrentar cual intento, venga
de donde venga, de destruir la Revolución Bolivariana, así sea del Imperio más
poderoso de la historia, como lo hizo tras el golpe de Estado del 11-A, cuando,
de la mano del pueblo rescató y devolvió a la presidencia a Chávez el eterno y
supremo comandante.
Porque esos valientes militares son hijos del pueblo venezolano, poseedor de
ese don magnifico que lo hace resistente a todas las dificultades, como
las miles que superaron Bolívar y Chávez cuando el enemigo los creyó
vencidos, y se levantaron y lucharon con mayor vigor que antes y
vencieron finalmente, así lo hará ese pueblo indoblegable, téngalo el mundo por
seguro que así será, mas temprano que tarde.
Hernán Mena
Cifuentes 09/12/2015 12:22